Comentario de artículos:
de Andrés-Garrido, J.M. (2006). Moda y medios de comunicación en la educación ciudadana. Comunicar 27; 13-18
http://www.revistacomunicar.com/index.php?contenido=detalles&numero=27&articulo=27-2006-03
Este es un interesante artículo que nos muestra una opinión sobre cómo está nuestra sociedad hoy en día.
Para empezar, nos comenta que en estos días las modas se mueven muchísimos más rápido que antes. De hecho, en cuestión de horas, gracias a los medios de comunicación, podemos seguir una tendencia que hace poco más de un siglo, tardaríamos décadas.
Hoy en día, la moda la define como de usar y tirar, y para mí, tiene muchísima razón. La facilidad de adquisión de gran cantidad de productos de todas clases, nos hace no valorarlos como se merecen.
Las empresas publicitarias nos venden que gracias a poseer unos objetos u otros, seremos más autenticos, y así más libres. Pero esto es una gran mentir. Si bien es cierto que las modas actuales están creadas para la exaltación del yo, y del más puro individualismo, todo el mundo termina consumiendo prácticamente lo mismo, y por tanto acaban siendo practicamente todos iguales al patrón que las empresas publicitarias promueven, pero mucho menos perfectos. Esto nos hace estar siempre insatisfechos, y esta sensación de falta de autenticidad e imperfección, nos lleva a continuar consumiendo, en un bucle que nunca frena.
Además, nos encontramos inmersos en una sociedad que nos llena de paradojas, ya que mientras nos aconsejan que no bebamos, cobran los impuestos de la compra de bebida. Nos multan por conducir ebrios, pero también cobran impuestos por los coches, y también nos multan por conducir a más velocidad de la establecida, pero se benefician de más impuestos cuanto mayor sea la motorización del automóvil.
En cuanto a la política, el problema no hace más que empeorar. La participación social en la política es nula, por lo que el Gobierno se ocupa porque debe ocuparse, y manteniendo una democracia porque debe mantenerse, pero de una forma poco sana para la sociedad, ya que en realidad, los políticos manipulan a las masas como desean, aprovechándose de esa incultura general y esa inoperancia, que deriva de la única preocupación de la gente por su físico. Luego todo se soluciona criticando a los políticos, hagan lo que hagan, y votar a los ideales contrarios en las proximas elecciones, echandoles todas las culpas a ellos, cuando en realidad es toda nuestra.
Estamos en una situación complicada, porque nos encontramos en una época en la que se homenajea como nunca a Cervantes y demás escritores, pero se lee menos que nunca; y la gente vive engañada en una nube de humo. Quieren que los demás les solucionen sus problemas, como beber y tomarse una pastilla para la resaca, o tener un accidente y ser salvados por el air bag. De todo lo malo o incómodo, tienen la culpa los demás, que no son capaces de aliviarnos. Es un extremo egocentrismo. Para liberarse de tal egoísmo, hay gente que en ocasiones puntuales colabora con asociaciones benéficas (como la gente que fue a retirar petróleo de las playas gallegas cuando sucedió la gran catástrofe del Prestige), y después actúan en el día a día de forma contraria a esto (tirando la basura al suelo, por ejemplo, o criticando a los inmigrante mientras tienen apadrinado un niño del tercer mundo).
En definitiva, estoy totalmente de acuerdo con el autor del artículo, y es que los dueños de nuestra democracia somos únicamente los ciudadanos, y debemos volver a una época en la que la implicación con nuestra sociedad y con nuestros ideales, sea más poderosa que la que nos venden las empresas publicitarias sobre nuestro físico.
Rey-Fuentes, J. (2006). Los «metrosexuales» y «übersexuales» como artefactos publicitarios. Comunicar 27; 19-27.
http://www.revistacomunicar.com/index.php?contenido=detalles&numero=27&articulo=27-2006-04
Metrosexuales y ubersexuales. Deplorable. Es mi opinión sobre estas nuevas modas. Hablaré primero sobre el artículo.
En él, nos muestran los estereotipos de "hombres modernos". Los metrosexuales son aquellos hombres que solo se preocupan de su exterior, lo que en el artículo denomina su lado femenino, y yo me limito a denominar su lado superficial. Parece ser que incluso tienen manuales de cómo ser metrosexuales, cómo deben vestir, comer, actuar, etc. Pero no solo eso, sino que deben estar en el punto justo de no parecer homosexuales, ya que eso también les preocupa. Eso sí, deben estar a la última en cuanto a decoración y demás cuestiones banales.
Pero después de esta demostración de prejuicios, el metrosexual evoluciona, y se convierte en "ubersexual". Es básicamente lo mismo, pero más casual y más implicado socialmente.
Todo esto es un gran trabajo de las empresas publicitarias. Se aprovechan de las mentes vacías y trabajan sobre un tipo de futuros compradores emergentes, para venderles su propia superficialidad y además masificarla, para conseguir que el mayor número de gente intente ser de una forma para encajar entre los demás jóvenes sin personalidad.
No me parece mal que los hombres se cuiden físicamente, de hecho me parece injusto que las mujeres se cuiden más, pero hay que saber establecer límites. Casi todos los animales se pavonean, nosotros no vamos a ser menos, pero tampoco debemos situarlo por encima de todas las cosas. Es lamentable que nos encontremos hombres totalmente depilados, guapos, trabajadísimos en el gimnasio, pero que después no sepan a qué partido político les interesa votar. También es lamentable que se aprendan todas las normas sobre cómo deben comer, si después están tan vacíos que nadie quiere comer con ellos.
Para mí, el metrosexual y ubersexual, es un producto del excesivo tiempo libre de los jóvenes en la ciudad, y su falta de responsabilidades. Su única preocupación es la de integrarse lo mejor posible en su grupo ya que lo demás se lo dan todo masticado.
Repito que está muy bien cuidarse físcamente, pero no para parecerse a uno u otro, sino para conseguir ser una mejor versión de ti mismo, con tu personalidad, y por supuesto, trabajar tu cultura y tus ideales más que tu físico, sino, cada día las empresas publicitarias (o manipuladoras) serán más dueñas de nuestras vidas, y seguirá creciendo el consumismo, que termina por comprarte un polo de 50 euros porque lo usa Beckam, pero empieza por coserlo un niño en Taiwan por 5 céntimos.
Seamos conscientes.
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